Y te veo, y me ves temblar, pero no te arrimas a encontrarme.

Y te veo, y me ves temblar, pero no te arrimas a encontrarme.


Amo solo en sueños, la feliz sonrisa de tu rostro.

Amo solo en sueños, la feliz sonrisa de tu rostro.


bien

dijo la princesa

con natural timidez

bebiéndose el querosén de la estufa

Anonimo

Como una piedrita en tu zapato.Esa que te agranda la ampolla con cada paso que das, que invoca  la cordura, y abraza la perdida de conocimiento.Siento que no entendiste nada, pero que yo tampoco pude. Pero no importa, porque lo que esta en la cabeza no tiene que estar. Solo tiene que existir lo que hay acá, el aire entre vos y yo, cuando te hablo o cuando te grito, eso tampoco importa. Importa que nos escuchemos. O tampoco. Quizás solo importa que me beses, y la burbuja que existe en ese momento. Y la realidad, esa se quedo afuera de la burbuja.

Como una piedrita en tu zapato.Esa que te agranda la ampolla con cada paso que das, que invoca  la cordura, y abraza la perdida de conocimiento.Siento que no entendiste nada, pero que yo tampoco pude. Pero no importa, porque lo que esta en la cabeza no tiene que estar. Solo tiene que existir lo que hay acá, el aire entre vos y yo, cuando te hablo o cuando te grito, eso tampoco importa. Importa que nos escuchemos. O tampoco. Quizás solo importa que me beses, y la burbuja que existe en ese momento. Y la realidad, esa se quedo afuera de la burbuja.



Invencible

Ese muchacho es cambiante y un poco mentiroso, y te dice el verso porque sabe que vas a creérselo, que tenés necesidad de creerte el verso para poder mirar hacia delante sin pensar en un tren cruzándote el aliento. 
He decidido, con esa seguridad que solamente tienen los niños y los locos, que seguiré tus pasos. No importa que me mientas un poco, que me digas el verso, que te escondas detrás de una columna cuando no tengas ganas de estar conmigo, así paso de largo y no te lloro encima del hombro. 
No importa que tu tiempo sea una bolsa con retacitos, y que me lo des avaramente, de a poquito, mientras mi tiempo es un ovillo interminable que podés deshacer y enredar y usarlo todo para la magia o para la rutina. 
Hombre alocado, hombre de presente sin más tiempo de verbo: yo te quiero. 
Y este porfiado amor sin mesura, sin tino, con caminos que pueden seguirte hacia los cuatro puntos cardinales, no tiene cláusulas ni te propone nada: es agua si tu sed lo necesita, es sed del agua cuando estás cansado. Es dos manos tendidas para recibirte y contenerte cuando venís a mí, y dos manos tendidas para dejarte ir cuando el ‘adiós’ se te ocurre de repente. 
Este porfiado amor porque no pide y da, es invencible.  Poldi Byrd



apasionada 


nada mas 

nada mas 

(vía bittersweet-ale)